13 de agosto de 2011

¿Y las puertas del hades…?


… edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18)

La imagen que normalmente evoca la mayoría de los creyentes cuando lee o escucha estas palabras de Jesús, es la de una iglesia sitiada y resistiendo firmemente a los embates de las fuerzas del infierno. El diablo y sus huestes queriendo destruirla; y el pueblo de Dios, en heroica defensa, repeliendo cada ataque, esperando ansiosamente el día en que Jesús venga para liberarlos de tan brutal y encarnizado asedio. Y así ha sido la idea y la visión que ha perseverado en la misma iglesia. Una idea que ha generado una actitud defensiva en los creyentes, por siglos, y que ha sido muchas veces el sello distintivo de los cristianos en la tierra.

Pero, me pregunto, ¿era esa realmente la idea que Jesús tenía en la cabeza cuando dijo esas palabras? ¿era ese el mensaje que quería mandarnos?, ¿era esa la actitud que Jesús quería provocar en “Su Iglesia”?

Durante mucho tiempo me pregunté por qué Jesús habló de “las puertas del Hades”. ¿Por qué no dijo “las huestes del infierno? ¿Qué significaban las puertas?
La explicación es simple, pero no siempre a la vista. En la antigüedad las ciudades estaban amuralladas para protección de ejércitos enemigos. Las puertas de las ciudades se convertían en el punto más débil, y por tanto tenían que ser reforzadas. Cuando un ejército asediaba una ciudad, trataba de tomar sus puertas, porque todos sabían que tomarlas significaba la derrota de la ciudad.

Si Jesús dice que las puertas del Hades (que representa, digamos, los poderes malignos) no prevalecerán, entonces eso debe cambiarnos el panorama. Es entonces, en la imagen que Jesús quiere proyectarnos, la iglesia la que ataca, asedia, la que tiene sitiado al diablo y sus huestes. La iglesia es la que está en ventaja, y el Hades en desventaja. La iglesia está a la ofensiva, y el diablo a la defensiva… Y eso debe crear en nosotros una actitud muy distinta.

Por siglos, todas nuestras actitudes de iglesia, y toda nuestra teología han partido de una actitud defensiva, viéndonos como sufrientes víctimas, como asediados, como apaleados, con no otra esperanza que el que Jesús venga a rescatarnos. Pero esa visión equívoca, no nos ha permitido darnos cuenta que nuestra misión es invadir, y que tenemos un llamado a conquistar, que el diablo nos tiene miedo, y que hemos sido investidos de poder para transformar el mundo y tomar posiciones claves.

Jesús nunca pretendió confinar Su Reino a la Iglesia, porque simplemente aquél es más grande que ésta.
El entendimiento de esta verdad debe reformar la iglesia a fin de que pueda transformar con eficacia su entorno.

Escucha el mensaje siguiente en el que explico con más detalle este asunto. Y es mi oración que al escucharlo, tu actitud y la visión que tienes de ti mismo y de la iglesia sean alineadas con la visión que Dios mismo plateó.

¿Y LAS PUERTAS DEL HADES?
(Enseñado en el Centro Cristiano Calacoaya el domingo 24 de Julio de 2011)

Escúchalo en www.transformandolacultura.blogspot.com

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